viernes, 20 de enero de 2012

La crisis

Si alguien te dice que la crisis no es culpa tuya ni mía, ni del vecino de enfrente, no te lo creas.
Es cierto que los poderes económicos han sido los principales responsables, que apoyados por un sistema   que no les puso  límites   crearon un clima de consumo, de crecimiento  económico que parecía imparable y nosotros caímos en la trampa de creer que ese crecimiento, esa bonanza no iba a tener fin.  Pero ¿porqué creímos algo que visto ahora desde fuera no tiene sentido? El crecimiento tenía que frenarse ¿acaso nosotros no veíamos miles de casas vacías y se seguía construyendo? ¿Acaso no sabíamos que se producía sin parar y era imposible consumir todo aquello si el crecimiento demográfico no crecía tan deprisa? ¿Qué nos hizo creernos lo que nos vendieron? ¿Porque llegamos a pensar que el futuro sería siempre positivo y nos hipotecamos en  base a algo irreal a algo que no era seguro como es  el mañana?
Ellos, los especuladores, nos vendieron eso porque contaban  con el funcionamiento de la mente humana, la avaricia, el querer tener más, el comprar por comprar aquello que ni siquiera nos hacía falta, y la clase media, aquel que tenía algo de dinero también invirtió, se empeño en una hipoteca que no podía pagar para venderla a los seis meses y dar el pelotazo de su vida. Nos convertimos en especuladores y  ultraconsumistas. Por supuesto salvo aquí a la clase social que nada tenía y nada tiene.
Así que tal y como estamos ahora podemos hacer dos cosas, seguir quejándonos, echar la responsabilidad fuera, o asumir la nuestra intentando reflexionar acerca de porque fuimos tan estúpidos de creer aquello que al sistema económico le interesaba que creyéramos.
Si seguimos echando la responsabilidad fuera de nosotros de alguna manera les seguimos dando el poder. Estamos admitiendo que nada podemos hacer, que cada vez que ellos quieran volveremos a creer lo que nos vendan...
Si aprendemos a pensar por nosotros mismos y actuamos según nuestras creencias y solo las nuestras, si ponemos en tela de juicio aquello que nos dicen  les estamos quitando poder.  No volveremos a comprar aquello que les interesa vendernos, y si nosotros no compramos ellos no pueden vender: el poder es nuestro. Debemos a aprender a no dejarnos manipular.                                                                                                              
Admito que nos cuesta aprender, varias crisis anteriores lo demuestran y seguimos creyendo lo que nos dicen, comprando todo lo que nos venden. Pero no por eso debemos rendirnos, debemos aprender de esto y empujar para que el poder de los dueños del capital  sea cada vez menor, forzar a que cambien las leyes que les otorgan tanto poder. Pero eso pasa por la mentalizarnos de que sí es posible, no fácil, pero posible. Pasa por la concienciación de que si todos andamos unidos, de que si nos movemos, tal vez no mañana pero  sí algún día todo esto puede cambiar.

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